martes, 3 de enero de 2017

Para Los Más Pequeños.

El pastorcito mentiroso:


Érase una vez un joven pastor que cuidaba de su rebaño de ovejas cerca del pueblo. Un día pensó en hacerles una broma a sus vecinos para divertirse a su costa. Así que se dirigió hacia el pueblo al pueblo corriendo mientras gritaba: - ¡Viene el lobo! ¡El lobo viene a comerse mis ovejas! - Los habitantes del pueblo dejaron su trabajo y corrieron hacia el prado para ayudarlo. Pero cuando llegaron allí, el muchacho se burló de ellos y de su esforzada carrera, porque no había ningún lobo. En otra ocasión, el chico repitió la misma broma. Los campesinos acudieron corriendo para ayudarlo y de nuevo fueron objeto de burla.
Pero un día, el lobo se presentó de verdad en el prado y atacó a las ovejas. Muy asustado, el chico corrió y gritó: - ¡El lobo! ¡El lobo! ¡Socorro! - Los campesinos lo oyeron, pero pensaron que se trataba de otra broma. Nadie le prestó la menor atención ni acudió en su ayuda. Fue así que el pastorcito, por mentiroso, perdió todo su rebaño. 
  
MORALEJA: A los mentirosos nadie les cree, ni siquiera cuando dicen la verdad.

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